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30.1.17

Sirena




Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o mi modorra
del infinito mar viene su asombro
lo escucho como un salmo y pese a todo
tan convencido estoy de que no existes
que te aguardo en mi sueño para luego.

-Mario Benedetti

9.9.11

Manifiesto de complicidad


Si un día
 -por ejemplo-
   planearas, qué sé yo….
     robar un banco…
      quemar una iglesia…
        matar a un político…
          derrocar un gobierno…
            inventarte un dios…
             hacer una hoguera de libros…
               arruinar una boda…
                liberar un zoológico…
                 comenzar un país…
                  estropear una coronación…
                   arrojar un pastel sobre la cara de un presidente…
                  resucitar a los muertos…
                 desatar una revolución…
                contagiarte de alguna pandemia…
               extinguir a la raza…
              desnudarte en una abadía…
             reventar aeroplanos sobre edificios…
            pintar de rojo todos los mares…
           simular una identidad…
          descarrilar un tren en marcha…
         burlarte de los desfiles monárquicos…
       o simplemente…
      tomar un café por la tarde,
   yo sería tu cómplice -sin pensarlo
-
porque te quiero.

Carlos N. Duro

5.4.11

. Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

6.3.11

DE CIERTO TIEMPO

i
La luna baja los escalones,
el viento la despeina,
le desata la blusa;
ella se detiene,
se extingue,
promontorio de arena
cúmulo del azar,
desierto inmóvil.

ii
Imaginar que alguien no quería
que esto sucediera
en la noche de su licantropía.

iii
La escritura de la soledad
-en los reinos de arena-
tiene grafías de silencio,
hasta que un ojo de agua,
los brazos del cactus,
colocan su decir en la hoja
donde sólo escriben las sombras;
el misántropo roedor
se asoma a la página
y en lugar de leer
carcome los filos de un salmo
que empezaba a florecer.

iv
Desierto, luna, escritura;
notas del presagio
cuando el viento es musical.

v
Nadie ve el derrumbe en el reloj de arena.

9.2.11

Diez tipos de hombres

No es cierto que los hombres sean todos iguales querida
ni que todos sirvan para lo mismo
algunos no sirven ni para eso
y de los que sirven
los hay de varios tipos

los que te dicen después de diez años
que quizás deberían haberse quedado contigo

los que te dicen después de diez años
que no deberían haberse quedado contigo

los que te dicen que todo
lo que hiciste en diez años
se lo debés a ellos
-que vos no venías después de todo
de dar la vuelta al mundo
venías de nuevo parís
con el agujero de los zapatos
disimulado con una cinta roja seudoalternativa-
y te explican todo lo que vos no sabés de la vida
mientras vos
seguís arreglando enchufes
con cuchillos de cocina

los que debiste conocer diez años antes

los que debiste conocer diez años después

y los que no debiste conocer nunca
que los hay en pila

los que se acuestan contigo tres veces en diez años
y esperan que sigas estando siempre lista

los que no cambian ni una coma en su versión de la historia
y después de diez años siguen enojados contigo

los que cambian diez veces su versión de la historia
y después de diez años siguen enojados contigo

o los que son únicos excepcionales divinos
maravillosamente cultos refinados alegres misteriosos
con una boca que madre mía
llenos de defectos encantadores perdonables
soñadores principistas igualitarios
experimentados sensibles bipolares
y te lleva lo mismo dos semanas tres meses o diez años
darte cuenta que todo era mentira

los hombres son todos diferentes querida
vos cuidate de todos y enamorate de todos
si querés que diga
porque si los dejás pasar solo por cuidarte
dentro de diez años
no te lo perdonarías


Malmö, enero de 2011

19.9.10

DÉCIMA MUERTE -Xavier Villaurrutia

¡Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte 
de estar viviendo sin verte 
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar 
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.


22.8.10

Pájaro Azul de Charles Bukowski


Charles Bukowski

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.

15.6.10

Instrucciones para el lector


PÓNGALE USTED EL TÍTULO QUE QUIERA

justo sobre la línea punteada.
(Se sugiere hacerlo con lápiz:
todos somos susceptibles de cambiar de opinión.)
Al igual que con el título,
numere a su elección los puntos del recuadro
y únales con una línea
para obtener la ilustración de la portada.

Forme una ronda
con todos los niños de la casa
antes y después
de leer cada página.
Al término de ésta,
pregúnteles
qué es la Vida y quién es Dios.
Puede también,
si lo desea,
cuestionarles
sobre el origen del Dolor o de los Sueños
y de Dónde Venimos y hacia Dónde Vamos.

Le advertimos que las respuestas
le quitarán un día de vida cada una,
pero le ayudarán a comprender mejor el libro.

Cuando encuentre un /
escoja Usted la opción
que más le guste.

En caso de encontrar algo más que un silencio
en las páginas en blanco,
remita su queja de inmediato
a la empresa editorial.
Su queja no será atendida,
pero por lo menos le quedará el consuelo
de saber que alguien la leyó.

Por el contrario
si algún poema le resultara francamente
deplorable / abominable / deleznable / vomitable / despreciable
existe una cláusula en el contrato
del autor con la compañía,
en el cual, se obliga a éste a resarcir su falta
remitiéndole al usuario
un catálogo de mil poemas
para sustituir al defectuoso.

Categóricamente,
se prohíbe acompañarlo con leche.
Se sugiere
un café / una botella de tequila / un trago de cicuta / una cerveza / un té.

De igual forma,
se prohíbe hacer alusión al Himno Nacional
cuando se encuentren frases salidas
de la Sabiduría Popular.

Al leer el libro,
déjese caer en tentación,
no se libre del mal.

Ni por
error / curiosidad / güevos
tenga la ocurrencia de alterar
el sentido original de lectura.
De hacerlo,
los Demonios le perseguirán mientras exista.

Haga media pausa después de cada ,
una después de cada ;
y dos después de cada. , ,

Se advierte que este libro
es sólo cuchillito de palo:
quien intente cortarse las venas,
matar al vecino,
cazar al nahual
o torturar al ser amado con él
se llevará una gran desilusión.

Consideramos prudente también advertir
que no se encontrará prólogo alguno:
los prólogos sólo sirven
para facilitarle el trabajo
a los reseñadores de los diarios
ya los maestros de ceremonias de las presentaciones.

Igualmente se omite la dedicatoria
porque la musa a quien está dedicado este poemario
tiene una pareja celosa / murió / se fue con otro / no le importa para nada esta edición.

Escriba con sangre en la pared,
sobre la cabecera de la cama,
todos los poemas que merezcan ser leídos.
En caso contrario
anotarlos con gris
en la lengua
del zapato.

Si se decide a leerlo de día,
ármese con una linterna y una brújula.
De noche serán necesarias
una vela y una mujer.

Al término de la lectura,
si se decide a reprobar la publicación de este libro,
no lo rompa ni lo queme:
de cada trozo o ceniza
surgirá un nuevo libro.

Se recomienda hacerlo rollito
y meterlo en una botella:
cuando todos naufraguemos,
ésta será la botella que usted encuentre:
con el hallazgo Usted
se convertirá en cenzontle o se volverá loco:
las dos opciones son buenas.

Pero,
en caso de que llegara a gustarle,
corra a mirarse al espejo más próximo:
notará que Usted no será ya nunca más el mismo:
habrán empezado a brotarle alas en la espalda.

Gustavo Hernández

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HERNANDEZ, Gustavo. Póngale usted el título que quiera. Guadalajara, Méx.: Ediciones Arlequín, 1994.

1.6.10

Aislamiento, soledad y melancolía. -Edward Hopper


Pintor estadounidense cuya obra marcó un hito en la historia del realismo americano pues logró plasmar en su arte esa sensibilidad particular del siglo XX en Estados Unidos.




Alejado de las modas y tendencias artísticas, su estilo recibe múltiples influencias, pero suele encuadrarse en el llamado “realismo americano”. Sus pinturas son lacónicas, en ellas se aprecia el vacío y el silencio. Las escenas que crea están invadidas por una leve acción, como el rumor de la brisa suave de una cortina.





Mientras en Europa se consolidaban el fauvismo, el cubismo y el arte abstracto, Hopper se siente más atraído por Manet, Pissarro, Monet, Sisley, Courbet, Daumier, Toulouse-Lautrec y por un pintor español, Goya.

Su evocadora vocación artística evoluciona hacia un fuerte realismo, que resulta ser la síntesis de la visión figurativa unida al sentimiento poético que Hopper percibe en sus objetos.



Poesía que John Updike dedica al pintor norteamericano Edward Hopper, donde ensalza las virtudes de una de sus obras: "Habitación de hotel" ( Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid), comparándola con una del genial pintor de Delft, Vermeer.

Alfred Hitchcock se inspiró en el óleo “Casa junto al ferrocarril” para la tenebrosa casa de “Psicosis”.

8.5.10

"Hombres necios que acusáis" de Sor Juana Inés de C.


Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis:



si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien

si la incitáis al mal?


Cambatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia.


Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco

el niño que pone el coco

y luego le tiene miedo.



Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis,

para pretendida, Thais,

y en la posesión, Lucrecia.



¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo,

y siente que no esté claro?



Con el favor y desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.


Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por crüel

y a otra por fácil culpáis.



¿Pues como ha de estar templada

la que vuestro amor pretende,

si la que es ingrata, ofende,

y la que es fácil, enfada?



Mas, entre el enfado y pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere

y quejaos en hora buena.



Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas

las queréis hallar muy buenas.



¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada:

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?



¿O cuál es más de culpar,

aunque cualquiera mal haga:

la que peca por la paga,

o el que paga por pecar?


Pues ¿para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis

o hacedlas cual las buscáis.


Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar.


Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo.




Sor Juana Inés de la Cruz

21.3.10

No quiero convencer a nadie de nada - Jaime Sabines



Tratar de convencer a otra persona es indecoroso,


es atentar contra su libertad de pensar o creer

o de hacer lo que le da la gana.



Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer,

mostrar, no demostrar.



Que cada uno llegue a la verdad

por sus propios pasos,

y que nadie le llame equivocado o limitado.



Quién es quién para decir “esto es así”?,

si la historia de la humanidad

no es más que una historia de contradicciones

y de tanteos y de búsquedas.



Si a alguien he de convencer algún día,

ese alguien he de ser yo mismo.



Mientras yo no pueda respirar bajo el agua,

o volar pero de verdad volar,

yo solo, con mis brazos;

tendrá que gustarme caminar sobre la tierra,

y ser hombre, no pez, ni ave.



No tengo ningún deseo que me digan

que la luna es diferente a mis sueños.



Jaime Sabines

El Mar Sigue Adelante de José Emilio Pacheco


José Emilio Pacheco

Entre tanto guijarro de la orilla
no sabe el mar
en dónde deshacerse


¿Cuándo terminará su infernidad
que lo ciñe
a la tierra enemiga
como instrumento de tortura

y no lo deja agonizar
no le otorga un minuto de reposo?

Tigre entre la olarasca
de su absoluta impermanencia

Las vueltas
jamás serán iguales

La prisión
es siempre idéntica a sí misma

Y cada ola quisiera ser la última
quedarse congelada
en la boca de sal y arena
que mudamente
le está diciendo siempre:
Adelante

16.2.10

CANTOS DE SIRENA





Manuel Becerra

I

Oigo tu canto, sirena,
lo escucho quedo y con calma,
lo siento apoyarse en mi alma
con apariencia terrena.
Tu voz se me enrosca y llena
de paraíso mi oído.

Tras el disfraz del gemido
oigo tu voz que me canta,
y, sirena, en tu garganta
quedo en zozobra y herido.


II
Gemas de oro en tus cuerdas
me atan de piernas y manos
y con tus cantos tiranos
espero que no me pierdas
si en el camino recuerdas
que ya iba por mal sendero
desde antes que tu bolero,
desde antes que tú, sirena,
cantaras, ya estaba en pena
y perdido al aguacero.

30.10.09

Currículum -Mario Benedetti

 


Barthel (Bartholomäus) Bruyn - Vanitas


El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío
entonces
usted muere

Mario Benedetti

10.8.09

Soy la muchacha mala de la historia

Soy
La muchacha mala de la historia
La que fornicó con tres hombres
Y le sacó cuernos a su marido.

Soy la mujer
Que lo engaño cotidianamente
Por un miserable plato de lentejas,
La que le quitó lentamente su ropaje de bondad
Hasta convertirlo en una piedra
Negra y estéril
Soy la mujer que lo castró
Con infinitos gestos de ternura
Y gemidos falsos en la cama

Soy
La muchacha mala de la historia.